Proteger el medio ambiente no es un lujo que podemos escoger disfrutar, sino una cuestión de supervivencia”. Con esta sencilla frase trataba de hacernos reflexionar sobre la realidad en la que vivimos Oscar Auliq-Ice, inversor, administrador de fondos de cobertura y filántropo.

Vivimos en una época en la que la preocupación por el medio ambiente se ha convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza de los dirigentes de todo el mundo. El confinamiento llevado a cabo por las autoridades de algunas de las ciudades más contaminantes del planeta durante la pandemia del COVID-19 se ha traducido en una drástica reducción de la contaminación en el mundo entero, lo que ha puesto de relieve que el ser humano es el problema, pero también la solución.

La tecnología lleva varias décadas avanzando a pasos agigantados, permitiéndonos evolucionar en múltiples aspectos y dejar atrás algunas de las prácticas más perjudiciales para el medio ambiente, pero ha hecho falta una pandemia mundial para darnos cuenta de las ventajas de algunas herramientas realmente útiles que, en realidad, llevan ya algunos años entre nosotros, como la digitalización o el teletrabajo.

Si queremos seguir viviendo aquí, no deberíamos mirar hacia otro lado

En los últimos años hemos experimentado un cambio drástico en la climatología de nuestro país. La crisis climática ha golpeado a España a través de un aumento de las temperaturas y una disminución de las lluvias en las últimas décadas, tal y como recoge el Primer Informe anual del Estado del Clima en España, elaborado por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).

Por dar algunas cifras, este informe señala que la temperatura actual es un grado más cálida que en la década de 1960, al tiempo que las lluvias han disminuido un 18% desde entonces. Sin ir más lejos, ocho de los diez años más cálidos desde que se tiene registro han tenido lugar en este siglo, mientras que cinco de los seis con temperaturas más altas se han registrado en la última década.

A la vista está que si queremos conservar el medio ambiente necesitamos llevar a cabo un cambio no solo de mentalidad, sino también de nuestras prácticas. Muchas veces caemos en el error de pensar que no podemos hacer nada a nivel individual, pero lo cierto es que la digitalización nos abre numerosas puertas para ello. Pensemos, sin ir más lejos, en el proceso de compra de un vehículo.

Desde que un vehículo sale de fábrica, genera una cantidad ingente de procesos que se gestionan mayormente en papel, con los inconvenientes que ello conlleva no solo para el medio ambiente, sino también en términos de errores, extravíos, ineficiencias, información difícil de gestionar, falta de comunicación entre departamentos, información limitada, falta de innovación…

La solución ya está al alcance de nuestra mano

La digitalización no es cosa del futuro, sino del presente. Esta tecnología nos permite trabajar sin papel, con gran agilidad y fomentando otros aspectos sociales como el teletrabajo, lo que a su vez ayuda a disminuir las necesidades de movilidad y, con ello, la contaminación.

Nos guste o no, el nuevo cambio de paradigma ha acelerado la necesidad ahora ya obligatoria de digitalización de los procesos del sector de la automoción, la cual nos permite anticiparnos a las nuevas exigencias del mercado y del medio ambiente, estando más y mejor preparados para afrontar el desafío que supone el contexto social y climático actual, así como las necesidades del mercado y del planeta.

Proteger el medio ambiente ya no es cosa de otros. La digitalización ha llegado para quedarse y hacernos las cosas más fáciles

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